SIGNO LINGÜÍSTICO


Un signo (vocablo procedente del término latino signum) es toda clase de objetos, acciones o fenómenos que, ya sea por naturaleza o por convención, pueden representar, simbolizar o reemplazar a otras cuestiones o elementos. La lingüística, por su parte, refiere a aquello que guarda relación o gira en torno al lenguaje (entendido como un sistema o herramienta de comunicación).

Y es que por algo el origen etimológico del citado término se encuentra en el latín y más concretamente en la palabra lingua que puede traducirse como “lengua”.





A partir de las definiciones del párrafo anterior se puede comprender la noción de signo lingüístico. Se trata de la unidad más pequeña de toda oración, en la cual hay un significante y un significado que están vinculados de manera inseparable a través de la significación.



Un signo lingüístico, por lo tanto, es una realidad que puede ser percibida por el hombre mediante los sentidos y que remite a otra realidad que no está presente. Este signo combina el significado (una noción o concepto) con su significante (basado en una imagen de tipo acústico), presentándose como una entidad de 2 facetas dependientes entre sí que no pueden ser separadas.




Elementos del signo lingüístico

El significado es la imagen mental transmitida por el lenguaje.

Los elementos del signo lingüístico, tal y como lo definió Saussure, son dos:

Significante

Es la parte material del signo, aquella que aporta la forma y que es reconocible mediante los sentidos. En el caso del lenguaje hablado, se trata de la imagen mental (la imagen acústica) de los sonidos articulados y transmitidos por el aire que se necesitan para comunicar el signo.




Significado

Es la parte inmaterial, mental, social y abstracta del signo lingüístico, que forma parte de lo contemplado comunitariamente en la lengua (y que son patrimonio de todos), pero también de las capacidades expresivas del individuo (su léxico individual). El significado vendría a ser la imagen psíquica o el contenido que se transmite mediante el lenguaje.

Tanto el significante como el significado son facetas recíprocas del signo, es decir, que se necesitan la una a la otra como las dos caras de una hoja de papel. Por ello no es posible separarlos, ni manejar uno solo. A este tipo de relación se le conoce como dicotomía.



Lineal

Esto significa que dentro del citado signo todos los elementos que lo componen se presentan unos tras otros tanto oralmente como por escrito.

El signo lingüístico es lineal porque por su naturaleza acústica el significante sólo puede expresarse por una sucesión de letras que se encadenan de forma lineal en el tiempo, nunca en forma simultánea. 

Es una sucesión de palabras dichas en una cadena de instantes consecutivos. Es una palabra detrás de otra, jamás dos palabras al mismo tiempo, porque esas palabras no se pueden pensar ni pronunciar simultáneamente. Ejemplos:


  • Te amo inmensamente.
  • Quisiera tenerte siempre.
  • Viviremos eternamente.

Articulado

 Lo que viene a expresar esta característica es que las unidades lingüísticas mayores tienen la capacidad para dividirse en otras menores. En concreto, se pueden dividir en lo que son monemas, que tienen significado y significante, y también en morfemas, que se identifican por no tener significado, el signo se puede descomponer en partes más pequeñas las cuales, a su vez, se pueden unir con otras para formar nuevos signos.

Fíjate cómo aparece la palabra "sol" en el siguiente ejemplo:

"El sol quemaba la arena y como empezaba a sufrir insolación, le parecía que la tierra estaba desolada."

Observa cómo se trata del mismo signo, el cual forma nuevas palabras al encadenarse con otros componentes:

IN + SOL + AR
        DE + SOL + AR
        RE + SOL + ANA


A esta manera de vincularse un signo con otro se le conoce como Primera Articulación. Responde a la fórmula:
SL + SL + SL
(Signo Lingüístico + Signo Lingüístico +...)














Arbitrario

Este término viene a dejar patente que la relación que se establece entre el significado y el significante es arbitraria y tradicional, pues en cada lengua hay un significante distinto para el mismo significado. 


Un ejemplo de esta unión inmotivada puede ser perfectamente visible, si se toma el Significado casa, es decir, el concepto de cuatro paredes y un techo, y se pasa revista sobre las distintas formas que existen en las diversas lenguas para referirse a él: casa (español), house (inglés), haus (alemán), maison (francés). En consecuencia, un Significado está unido a significantes distintos, según la Lengua que se conciba, sin que exista modificación alguna al concepto. Por ende, el Significado casa está unido en el español al significante [‘kasa] pero bien podría estar unido a cualquier otro, sin que esto cambiará las cosas.


Es importante destacar que un signo lingüístico representa una construcción de respaldo social, es decir, es válido en el marco de un determinado contexto lingüístico. El signo sitúa a un elemento en lugar de otro: la palabra “bicicleta” hace referencia a un vehículo de dos ruedas que sirve como medio de transporte personal. Que “bicicleta” sea el significante de este vehículo es una convención social.

Por todo ello podemos determinar que los signos lingüísticos son elementos imprescindibles en todo acto de comunicación. En concreto son la esencia del código que permite que se comuniquen el receptor y el emisor, que se transmita un mensaje teniendo en cuenta también el referente y mediante un canal.

Para Ferdinand de Saussure, el concepto se encuentra en la mente del hablante de una lengua y puede ser señalado con elementos mínimos de significado. La imagen acústica, por su parte, no es el sonido, sino una huella psíquica en la mente.



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